Noche de San Juan (1era entrega)
Capítulo 1: La llama
En la ciudad sólo estaba el fuego del meteorito. Había una niña que quería conocerlo. La niña era muy callada y el meteorito no sabía español. Las muchas-palabras iban a ser un problema.
Frente al meteorito, la niña se quedó ruborizada. Tan roja que su ropa se vió roja por siempre. El meteorito ni se inmutó. No hizo nada porque ni la registró. Entonces, la niña se dió la vuelta y se fue rojamente por la diagonal.
Capítulo 2: La tormenta
La vida de la niña seguía roja. Todos sus días eran rojos, incluso los grises. La mamá se preocupó porque la changuita no matizaba y seguía tematizando: quería volver con el meteorito. No la mandó al Doctor, la mandó para la abuela. La abuela la mandó a contar granos de arroz.
La vieja como estaba cansada y era mañosa le dijo:
Capítulo 3: La ofrenda
-cómo la hacés renegar a tu mamá.. si no llegás a contar cien es porque sos hija de lobizón
La niña se puso más roja. La vieja abrió grandes los ojos, como dos huevos babés porque, en el fondo, la criatura le daba ternura. Se fue a la pieza sin agregar nada más, huyó rápido para evitar el macaneo. A la niña le dió miedo la cosa del lobizón. Ni sabía de qué se trataba aquello pero le retumbaba como un tincazo. Lobizón, zón, zón - lobizón, zón, zón. Quedó durita por el tamborileo. Estuvo así un rato sin poder sumar ni diez. Le sonaba nomás lobizón, zón, zón. Se levantó la abuela y al verla solita y paralizada, le clavó un sombrero como si pusiera una flor en un jarrón piantao.